El esguince de tobillo es una de las lesiones más comunes, sobre todo en deporte. El problema no es el primero. El problema es cuando el tobillo se queda inestable y a partir de entonces cualquier mal paso en un bordillo provoca otro.
Por qué se repite
Tras un esguince, los ligamentos quedan más laxos y los receptores que informan al cerebro de la posición del tobillo pierden precisión. El resultado es que el tobillo reacciona tarde cuando el pie se tuerce. A eso se suma, en muchos casos, una forma de pisar que ya de partida deja el tobillo en una posición poco estable.
Cada esguince nuevo deja el tobillo un poco peor, así que la cadena se alimenta sola. Romperla es el objetivo del tratamiento.
Qué hacemos
- Exploración del tobillo para valorar el estado de los ligamentos y el grado de inestabilidad
- Estudio de la pisada, porque un pie que apoya sobre el borde externo predispone al esguince
- Pauta de ejercicios de propiocepción y fuerza, que es lo que de verdad reduce la recaída
- Vendaje funcional cuando hace falta protección durante la actividad
- Plantillas que estabilicen el apoyo si el estudio lo justifica
- Revisión del calzado deportivo
Lo que más resultado daNo es la plantilla ni el vendaje, es el trabajo de propiocepción hecho con constancia. Lo demás acompaña. Si solo se hace una de las dos cosas, el tobillo sigue fallando.