La diabetes afecta al pie por dos vías a la vez. Reduce la sensibilidad, así que una herida puede pasar desapercibida durante días, y dificulta la circulación, así que esa herida cicatriza peor. La combinación de las dos cosas es lo que convierte una rozadura en un problema serio.
Esto es lo importanteSi tienes diabetes, revisa tus pies todos los días y no esperes a que duela. Puede que no duela nunca, y ese es justamente el riesgo.
Señales para pedir cita sin esperar
- Cualquier herida, grieta o ampolla que no cierra en pocos días
- Enrojecimiento, hinchazón o calor en una zona del pie
- Cambio de color de la piel o de una uña
- Mal olor o supuración
- Pérdida de sensibilidad, hormigueo o sensación de acorchamiento
- Una dureza que se oscurece, porque debajo puede haber una úlcera formándose
Revisión preventiva
La revisión del pie diabético consiste en valorar la sensibilidad, el estado de la piel y las uñas, las zonas que soportan más presión y el calzado. A partir de ahí se establece una pauta de cuidado y, si hace falta, se diseñan plantillas de descarga que quiten presión de los puntos de riesgo. Prevenir es todo el tratamiento.
Ozonoterapia en bota
Cuando ya hay una úlcera, la ozonoterapia en bota se emplea como apoyo dentro del tratamiento. Consiste en aplicar una mezcla controlada de oxígeno y ozono dentro de un sistema cerrado que envuelve el pie o la pierna. Se usa por su acción sobre la carga microbiana de la herida y como complemento de las curas, nunca como sustituto del control médico de la diabetes.
La evolución depende de cada paciente, del estado de la circulación y del control de la glucemia. Por eso aquí no damos plazos cerrados, se valora caso a caso y se deriva al médico cuando la lesión lo requiere.