El espolón calcáneo es una pequeña prominencia de hueso que se forma en el talón. Aparece porque el cuerpo deposita calcio en una zona que lleva tiempo sometida a tracción, casi siempre por una fascitis plantar que se ha alargado en el tiempo.
Un matiz importante
Mucha gente tiene espolón y no le duele nada. El espolón que se ve en una radiografía no siempre es la causa del dolor. Lo que suele doler es la inflamación de los tejidos de alrededor. Por eso el tratamiento no va dirigido a quitar el hueso, sino a descargar la zona y bajar la inflamación.
Cómo se nota
- Dolor punzante en la planta del talón, como si pisaras una piedra o un clavo
- Peor con los primeros pasos de la mañana
- Vuelve después de estar mucho rato de pie o tras hacer deporte
- Se calma con el reposo y reaparece al apoyar
Quién lo sufre más
Es más frecuente a partir de los cuarenta, en personas con sobrepeso, en quien trabaja muchas horas de pie y en corredores. También en pies planos y en pies cavos, porque ambos reparten mal la carga sobre el talón.
Qué hacemos en la consulta
Exploramos el talón, vemos dónde está exactamente el dolor y analizamos la pisada. Si hace falta confirmar la calcificación, se pide una radiografía.
A partir de ahí trabajamos sobre tres frentes. Descargar el talón con plantillas a medida diseñadas para tu pisada, pautar estiramientos de fascia y gemelo, y revisar el calzado que usas a diario, que muchas veces es parte del problema.
La cirugía es la última opciónLa inmensa mayoría de los espolones se controlan sin operar. Solo se plantea otra vía cuando han fallado meses de tratamiento conservador bien hecho.