La fascia plantar es una banda de tejido que va desde el talón hasta los dedos y hace de amortiguador cada vez que apoyas el pie. Cuando se inflama, duele. Y duele de una manera muy reconocible.
Cómo se nota
El síntoma que delata la fascitis plantar es el dolor de los primeros pasos de la mañana. Pones el pie en el suelo al levantarte y notas un pinchazo en el talón. Caminas un rato y se calma. Vuelve después de estar mucho tiempo de pie, o al levantarte tras un rato sentado.
Ese patrón, dolor fuerte al arrancar y alivio con el movimiento, es lo que la distingue de otras causas de dolor de talón.
Por qué aparece
- Correr o aumentar de golpe la carga de entrenamiento
- Pasar muchas horas de pie, sobre todo en suelo duro
- Calzado sin sujeción o muy gastado
- Sobrepeso
- Una forma de pisar que reparte mal el peso
- Gemelo y tendón de Aquiles acortados
Qué hacemos en la consulta
Primero localizamos el punto exacto que duele y descartamos otras causas, porque no todo dolor de talón es fascitis. Después miramos cómo pisas de pie y caminando, que es donde suele estar el origen.
El tratamiento es conservador en la gran mayoría de los casos. Pauta de estiramientos para la fascia y el gemelo, ajuste del calzado, y plantillas a medida cuando el estudio muestra que la pisada está sobrecargando la zona. Las plantillas no curan por sí solas, descargan la tensión mientras el tejido se recupera.
No lo dejes correrUna fascitis que se cronifica acaba derivando con frecuencia en un espolón calcáneo, que es más lento de tratar. Cuanto antes se aborda, más corto es el proceso.
Cuánto tarda en mejorar
Depende de cuánto tiempo lleves con ello. Lo habitual es notar mejoría en semanas, no en días, y seguir con los estiramientos aunque el dolor haya bajado. Si abandonas en cuanto deja de doler, suele volver.